Masmelitos de cristal

juansduque asked: Excelente Texto "La cultura política Colombiana, es de tu autoría?

Sí, lo hice para un trabajo de la universidad. Que bueno que te guste! 



janderfranco:

Autorretrato, Vincent van Gogh.



malybelen:

Amo este gif!!! ^^

pi-oh:

<3

(Source: legreatpumpkin)



cerdoferoz:

un rincón para leer…





vincentdenim:

absinthe, stranger and stranger



abstracted-reality:

I WANT ONE!


La Cultura Política Colombiana

La Cultura Política puede definirse de muchas maneras y componerse de variados elementos. No obstante, si algo está claro es que después de las revoluciones liberales que se generaron en Europa, especialmente la Revolución Francesa de siglo XVIII, el concepto Cultura Política, adquirió la importancia que hasta ahora no se le había concedido. Dichas revoluciones suscitaron cambios sociales, políticos, económicos y culturales que en su contexto, son perfectamente entendibles y coherentes. La Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, surge en Francia, en medio de la agitación política que se vivía después de dicha revolución. Más tarde, éstos principios fueron acogidos por la comunidad internacional y adaptados según cada país en sus diferentes contextos. Evidentemente la situación que otrora se vivía en Colombia era muy diferente y fue hasta 1832 que nuestro país se declara un Estado Liberal y retoma las bases de la mencionada Declaración de los Derechos del Hombre.

Los elementos que configuran la Cultura Política de un país no son sólo los valores y actitudes presentes e inmediatas, sino también aquellos que anteriormente influyeron en la constitución de Estado actual, es decir, su historia y antecedentes. Enumerar los elementos de la Cultura Política colombiana no es tarea fácil. De hecho, construir un marco referencial de lo que podría considerarse la cultura de Colombia es una tarea casi tan ardua como utópica. Porque, así como con orgullo decimos que Colombia es un país multicultural, diverso y heterogéneo; es también un país lleno de polaridades, de extremos y sobre todo, es un país donde el gris que divide los blancos de los negros, concentra el conglomerado espeso que constituye el panorama del país. Es así. Colombia no se define. Es gris. Es gris su pasado teñido de rojo sangre y es gris su futuro, desde ya mancillado de corrupción, mentiras y carruseles.

La cultura, digamos la cultura política de Colombia establece una relación dialógica con sus actores: se genera el conflicto y éstos contagiados de zozobra, van en su fomento. Así como más del 50% de colombianos viven el día a día, nuestra cultura política, es la misma: la del día. Factores externos a nosotros deciden nuestras tendencias, nuestras actitudes y formas de vida; y lo mejor de todo es que eso no lo sabemos. Y es que precisamente no saber, constituye buena parte de lo que sería la cultura política del colombiano promedio. Desconocemos nuestra actualidad, nuestros derechos, nuestros deberes y nuestra historia.

Poco antes la constitución de 1991 perdimos la fe. Los magnicidios acabaron con nuestros pequeños dioses, esos que creíamos que por fin iban a mejorar un poco la situación del país. Mataron nuestros grandes líderes y ya ni siquiera somos el país del sagrado corazón… ¿cual corazón si ni siquiera sentimos? Fácilmente podríamos semejar la historia de Colombia a una colcha de retazos, compuesta de múltiples fragmentos de historias de países diferentes al nuestro. Crímenes de estado, revoluciones, guerras civiles, terrorismo, y un largo etcétera de pequeñas historias que retomamos, revivimos y reinterpretamos.

Somos tan multiculturales, tan heterogéneos, tan diversos, que en últimas no sabemos lo que somos. Nos dividimos entonces por regiones, intentando segmentar desesperadamente lo insegmentable, indivisible… porque a pesar de nuestras diferencias étnicas, económicas, culturales; seguimos siendo un solo país, nos siguen gobernando los mismos problemas, con nombres y apellidos, con la misma cultura: no hacer, dejar que otros hagan, mientras hacemos lo que no debemos. Y así, nuestros gobernantes esperan que termine su gobierno para poder disfrutar de sus pensiones, mientras nosotros esperamos que terminen sus gobiernos para elegir a otros que aspiran a esos puestos con el mismo fin: esperar. Somos de la cultura de esperar: esperar ayuda de otros, esperar que nos resuelvan nuestros problemas, esperar el momento oportuno para sacar provecho, esperar que pase el tiempo, y que como por arte de magia, despertemos en un país libre de corrupción, de terrorismo, de droga y de problemas… o quizá, lo más triste sea que ni siquiera esperemos eso. Esperamos y nos cansamos esperando.Y, para no cansarnos, entonces imitamos culturas ajenas, nos atiborramos hasta el intestino de desinformación y luego, estamos tan llenos que no nos servimos el plato fuerte, nuestra realidad nacional. Esperamos a que se nos pase la llenura, mientras nuestra realidad se pudre con el pasar del tiempo y ni nos enteramos; es que estamos ocupados esperando el mañana, que nos dormimos en el presente. Entonces, en ese sopor onírico, dejamos de existir, nos consagramos como la sociedad del no ser, somos como la Nube Del No Saber, tan anónimos como esa misma obra y tan etéreos como nuestro inexistente criterio.

Sumergidos en nuestro sueño, nos sustraemos de la realidad, evitamos tomar partido, si quiera relucir. Es que no tenemos cómo, porque cuando se está dormido, se pierde la identidad.



curioos-arts:

Goncalo Viana (Portugal) - Portfolio

(Source: curioos-arts)




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